El silencio y el jazz…
mis buenos compañeros de siempre.
La vitalidad de la música,
su complicidad,
su acogida en mundos
de bohemia y excesos imaginarios.
Brillos, humo, ginebra,
estar en el mundo
y flotar como en el cielo.
El silencio en cambio
me observa con toques benévolos
y me besa sin que lo note.
Confidente de intimidades,
del gozo, del llanto.
©PatriciaPalleres
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Unos buenos compañeros de viaje aquellos que elegiste para crear un bello poema.
ResponderEliminarSaludos.