En días carentes de ficción más no de acción, la niña aprendiz de poetisa, escribía compulsiva, mientras esperaba su clase semanal de literatura.
Al llegar Alfonsina con seguridad y destreza le marcó de su propio puño un par de frases magistrales, algunas comas y puntos. Le dijo:
- --"Escribe con el corazón, que el amor a las letras ya lo tienes”
Al despertar la pequeña, vio que sobre el escritorio, aún permanecía el delicado lapicero de Storni. Pensó:
- -¿Aún seguiré soñando?
Patriciapalleres
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Gracias amigos por dejar aquí una de las cosas más sagradas que tenemos: las palabras
Las valoro con el alma.
Un gran abrazo, Pat